martes, 26 de julio de 2011

Día 26. Bye bye Turquía

Nos vamos al Bazar Egipcio ya que nos quedaba pendiente un regalito. Craso error. Lo que pretendía ser un entrar-salir se convirtió en mas de 30 € de especias, tes y cosas varias, ufff.


Como ya no teníamos hotel en el que resguardarnos del sofocante calor, y los restaurantes no se caracterizan por la intensidad del aire acondicionado, nos fuimos a comer a un Burger King (este si con una intensidad casi polar del aire, jeje). Después al hotel a recoger las maletas y taxi al aeropuerto. Este taxista nos hizo lo mismo que nos hizo el de Taskin, timarnos. No se si tienen apañado el taxímetro o que, pero la carrera nos salio por el doble que la del primer día. Cansadas ya para discutir, pasamos de decir nada y nos metimos al aeropuerto
Una vez allí, lo de siempre, facturación, espera, controles, mas espera… El avión, para no variar (siendo Iberia), se retraso algo mas de una hora.
Turquía se despide de nosotras diciendo:

Una vez en Madrid, SORPRESA, mi maleta no apareció (por suerte, las del resto si) así que nos toco denuncia… Íbamos intranquilas ya que, pese a que habíamos cogido el bus a Zaragoza con tiempo de sobra para cenar, contabamos con la hora de retraso del avión, el tiempo perdido entre esperas infructuosas de maleta, denuncia… Aun así tuvimos suerte y llegamos a la estación antes de la hora. Eso si, la cena tuvo que ser de bocadillo, a toda prisa y sentadas en un banco de la estación. El trayecto fue bien, durmiendo. Por fin estábamos en Zaragoza

lunes, 25 de julio de 2011

Día 25. Día de compras y hamman

Era nuestro último día en Estambul, así que nos fuimos al “Gran Bazar”, paraíso de unas e infierno de otras, jeje. Estuvimos dando vueltas gran parte de la mañana y compramos algunas cosillas muy majas a buen precio(creemos). Salimos fuera a beber algo y volvimos al hotel a dejar las cosas y descansar hasta la hora de la comida

(LUCECITAS BONITAS, A VECES ME SIENTO MAS POLILLA QUE RANA)


A la hora de comer nos fuimos a un restaurante cerca del gran Bazar ya que teníamos que dar la ultima vuelta y comprar un par de cosas que nos habíamos dejado pendientes y que ya no nos cabian en los brazos.
Luego ya, volvimos al hotel y nos preparamos para ir al Hamman (otro momento de disgregación del grupo).
Y allí que nos fuimos todas felices y contentas, dispuestas a que nos sobiqueasen a gusto. Como estábamos que lo tirábamos, añadimos a nuestra sesión de hamman un masajillo con aceite y una mascarilla de barro (Como podréis imaginar, un batracio como yo no podía ser mas feliz, jeje). Al final estuvimos algo más de dos horas en el paraíso del placer.
Volvimos renovadas al hotel a recoger a nuestra amiga y nos fuimos a cenar al restaurante al que habíamos ido el primer día. Cenamos de vicio y nos fumamos nuestra última cachimba (llamada realmente narguile) turca.

(ÑAM ÑAM, QUE FELIZ QUE SOY CON MI SANDIA)


(FUMANDO ESPERO, AL SAPO QUE YO QUIERO)

domingo, 24 de julio de 2011

Día 24. Al museo.

La idea para el domingo era separarnos, una iría al museo y las demás a las islas de los Príncipes. Pero al final la pereza, unida a la incertidumbre de no saber si habría billetes siendo domingo y que, por ser domingo, el exceso de población en las islas podía ser un infierno, decidimos ir al museo todas juntas. La única diferencia seria que cada una vería el museo a su aire.
Nos fuimos al museo y entramos, como, quien dice, por separado.

La verdad es que, pese a las pocas ganas que tenia de visitarlo, al final resultó bastante mas entretenido de lo que pensaba. Tenia cosas muy interesantes y bien conservadas. El pabellón de los azulejos y los sarcófagos me encantaron.


Nosotras terminamos unas 2-3 horas después y nos fuimos a dar una vuelta por el parque Gulhane, a ver alguna tiendilla… Como nos había gustado el restaurante del día anterior, volvimos allí y luego a tomarnos un batidito del mac antes de volver al hotel
Como teníamos que esperar a la amiga que se había quedado en el museo nos fuimos al hotel a echar la siesta y a hacer tiempo (al aire acondicionado ayudó bastante a nuestra decisión, jeje). Al final resultó que despertamos casi a las 7, menuda siesta por Dios…
Luego nos fuimos a tomar algo por allí, pasear y a cenar a un restaurante muy agradable con un camarero que se sentó con nosotras para ver si podíamos enseñarle algo de español
(como veis este día hay poco escrito, normal, me pase el día durmiendo, jeje)


sábado, 23 de julio de 2011

Dia 23. De vuelta a Estambul y fin de la ruta

La idea es salir hacia Estambul después de comer así que aprovechamos la ocasión para aprovechar la mañana visitando el Museo de la Salud.



Después de confundirnos de calle y aparecer en otro lado de la ciudad, lo que nos obligó a andar un poco más de la cuenta llegamos allí y empezamos la visita
Un museo muy interesante y curioso, que mostraba los distintos tratamientos que se aplicaban en épocas otomanas. Llegaban incluso a hacer tratamientos con musicoterapia. A mi parecer faltaba más “chicha” (o sea más carteles con técnicas diversas), pero en general estaba muy bien montado. Aparte, el edificio, estaba muy bien conservado.







Después nos volvimos ya para el centro donde recogimos nuestras maletas y nos fuimos a la estación donde nos tomamos un bocata. Por primera vez en todo el viaje nos “acosan” los vendedores de billetes. Al final, nos quedamos con el billete barato.
La compañía incluye también un transfer estación centro de Estambul así que nos ahorramos parte del taxi. Digo parte, ya que la parada más cercana al centro aun quedaba algo lejos de nuestro hotel lo que nos obligó a coger un taxi para el último tramo.
La calle del hotel resulta bastante “siniestra”, sin gente por la calles y sin mucho movimiento. En principio parecía mejor zona la del hotel de los primeros días. Lo bueno es que este está cerca de la zona que aun no hemos visto de Estambul (la zona de la universidad). Pese a que la calle es un poco feilla, el hotel es majo y confortable.
Dejamos las cosas y nos vamos a pasear un rato por la zona del hipódromo. La cena la hacemos en un restaurante muy curioso de comida rápida otomana llamado Barak. La comida está bastante buena. La zona donde estamos es muy agradable y concurrida. Llena de bares y restaurantes, así que al final no ha resultado tan mala opción.
Para terminar el día nos vamos a tomar y te y fumar una cachimba a un sitio muy majete que encontramos en una calleja. Enfrente hay una tienda de lámparas que nos llama con gran intensidad.
Estando allí, nos llaman la atención tres chicas que se sientan en la mesa de al lado. Cierto es que en Estambul hemos visto de todo respecto a indumentaria, pero estas…bufff. Yo creo que no dejaban lugar a la imaginación. Menudos modelitos me llevaban las mozas

viernes, 22 de julio de 2011

Día 22. Edirne, esa gran ciudad

Una de las ventajas de la compañía de buses (o de la estación, no lo tenemos claro) es que hay un transfer estación-centro de la ciudad, por lo que nos ahorramos el taxi.
Al llegar allí vamos al hotel donde nos duchamos y pasamos el resto de la mañana vegetando (lastima que no haya piscina). Salimos a comer a un restaurante cercano y, debido al calor, nos volvemos al hotel para echarnos la siesta, no sin antes hacer una visitilla al bazar.a href="http://1.bp.blogspot.com/-7d4WK7yAePU/Tkp72REDn5I/AAAAAAAAGpA/czUGyomftVI/s1600/Turkey%2B%2528521%2529.JPG">
El hotel, pese a no convencernos mucho por Internet, resultó un acierto. Bastante limpio pese a que la decoración era algo anticuada y la gente del hotel muy agradable, tanto que nos invitaban a dulces, coca cola…
Cuando ya parece que se puede respirar, salimos a dar una vuelta para ver las mezquitas más famosas de la ciudad. Edirne resulta una ciudad muy acogedora y agradable.





Y por la tarde, por primera vez desde que estamos aquí, aparece una nube, luego otra y llueve.


Solo una tormentita pero refresca algo y nos arregla el día (y es que claro, una rana como yo, necesita lluvia antes o después, jeje). Aprovechamos la ocasión para hacer algo que me encanta, visitar un supermercado y comprar cosas curiosas, jeje, cuantas ricas sopitas me esperan este invierno…

jueves, 21 de julio de 2011

Día 21. Sirince y el "ataque de los clones"

Nuestro plan para el día de hoy es tranquilito así que nos levantamos “tarde” y nos vamos en dolmus (minibús) a Sirince, un pueblecito cercano a Selçuk, tranquilo y famoso por su ambiente rural y casitas típicas.







Llegamos pronto y nos ponemos a pasear y tiendear un poco. La verdad, es que después de los agobios del día anterior se agradece un día como este. Este pueblo es famoso por sus vinos y sus jabones así que unas u otras acabamos comprando alguna que otra cosa.

En los últimos días vamos viendo gente con “parecidos razonables” a distintas personas conocidas o no tan conocidas, es nuestro pasatiempo favorito, jeje.
En este pueblo, mismamente vemos a “House” de joven y a un chico que se parece al Jesucristo de las imágenes (guapo, guapo). Después de un refrescante zumito de granada, comemos en un restaurante muy coqueto con vistas. Yo, por supuesto me atreví con unos platos, cuanto menos originales, flores rellenas y algo llamado “manti”(raviolis turcos). Las flores muy ricas, la salsa de los manti, a base de yogur, demasiado agria.
(ESE CUERPO, QUE NO PASE HAMBREEE)




Cogemos el bus de vuelta a Selçuk. Allí nos informan de los horarios de buses Izmir-Edirne (no las teníamos todas con nosotras de que existiera esa conexión).
Volvemos al hotel donde reservamos el hotel de Edurne, el único que habia disponible y nos vamos a la estación para coger un dolmus a Izmir. Y en ese dolmus, estaba EL, el Dios turco, jeje. Si habíamos encontrado parecidos razonables por toda Turquía, aquí nos encontramos con el mas-mejor clon de todos. El clon de Cayetano Rivera Ordóñez, mujeres y hombres gays del mundo, me entenderéis cuando digo, Oh, Dios mío, jejejeje. Pues eso, que el conductor del dolos era guapo guapo, uffff.
Ya en Izmir dejamos las maletas en consigna y nos fuimos de paseo por el paseo marítimo. Aunque por supuesto, lo primero que hicimos es tomarnos un tentempié (ya veis que hambre no pasamos)
Esa zona de la ciudad nos gustó un montón, muy moderna, limpia… Además estaba atardeciendo por lo cual los colores eran preciosos.


Nos sentamos en el parque para ver atardecer y nos volvimos a la estación.

Allí a hacer tiempo hasta la hora en la que salía el bus. Para no variar dormí todo el rato, no me enteré de nada (salvo del aire acondicionado que estaba a tope, uff)